domingo, 3 de abril de 2016

Derrumbe

Un techo caído
sobre mis manos.
y mi cabeza atascada
en el derrumbe
llora amargada.

No hay salida
me digo.
me quedo quieto
pues no hay que hacer.

Solo esperar
los minutos
u horas suficientes
para que me llegue
el momento
de morir.

Por asfixia.
Por inanición.

Unos versos aplastados
entre restos de ciudades.
Entre la inmundicie humana
de sus hábitos.

Y soy abandonado aquí.
La sociedad no puede evitar
su naturaleza inquieta.
Nomadas silvestres,
deben construir en otro sitio
hasta acabar con su esencia
y secar el mundo por completo.

Mientras yo,
un poco de viento,
sigo enfrascado bajo
las montañas de concreto.
Y rodeado de las alimañas
que sobreviven entre este
desierto inmenso y gris.

¿Habrá algún rescatista
preocupado por quienes
quedaron atrás?

No lo se,
las horas pasan
y yo me resigno
a quedarme aquí.

El sueño me sume
en un momento de placer.
Pues que mas, que no saber,
puede ser mas alegre en
este hecho de dolor?

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