lunes, 4 de abril de 2016

Devorado

La misma silueta
otra vez
en mi ventana.

Mirando dentro
de mis ojos,
me dice las cosas
que ansía robar
de mis pertenencias.

Le interrogo
el por que de su
intención.

Y no me habla,
sigue atento a mi
mover y actuar.

Mira cada acto
y detalle.
Con astucia
es perspicaz,
y al no ser
yo consecuentemente
de valor y autoritario,
el aprovecha el descuido
y roba mi alma
con solo un fugaz
arrebato.


Desaparece.
Se marcha
con su botín.

Yo mientras
me siento
hundir
en sombras
que carroñean
mi carne
y vísceras
sobrantes.

Pues las fuerzas se
fueron junto con
mi alma, y no
hay motivo
para defender
lo que hay en
mi, lo poco
que me ha
dejado
aquella
silueta en la ventana.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario