Cuando una sombra se marcha
la luz se apodera de la sala.
Y los vientos rugen de alegría,
pues en la montaña se abrazan.
Se juntan en los collados,
Y se alzan a las alturas,
buscando en conjunto un mismo
y único sitio donde habitar.
Es allí, donde mora el Señor,
Quien los gobierna con humildad.
Con poder y gloria los alumbra,
y sacia su hambre y sed.
Allí marchan los vientos.
Allí marchan las aguas
y busca allí llegar la tierra.
Se desvive el alma por lograr
subir a lo mas alto, y permanecer
en las afueras de esta vida.
Es mi alma quien me pide
que cante mas y mas fuerte.
Que me pare y deje de ser
lo que ayer era.
Al cielo espero
llegar con dignidad
y espada en mano.
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