Mis lentes sobre el escritorio,
y yo sentado enfrente, pensando.
Tan solo queriendo explayar
algo que ni siquiera se si existe.
Pensando tanto en este momento
¿Que es lo que diré?
No siempre hay algo para decir.
No hay siempre ideas que escribir.
A veces el murmullo se acalla
y uno se mete en un silencio sepulcral.
Y no hay imaginaciones.
No hay maquinaciones.
No hay conocimientos
o intenciones.
Solo hay un silencio mordaz.
Y muerde, en el cuello.
Muerde donde la voz se forma,
y te arranca de a pedazos
todos los sonidos.
Me quedare quieto,
observando estos instantes,
confundido en mi ser
con todo el alrededor
que se marcha de mis manos
y de mi piel.
Y me cegaré también.
La sordera me envolverá
y la quietud sera mi vida entera.
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