¿Escribirle a otras cosas?
He visto poetas dedicando odas.
Al viento, a la primavera, o al sol.
Poetas que cantan a la lluvia,
o que hablan del amor. Del romance.
De pasiones, y placeres.
Poetas que se van de ramas.
Que escriben como si respiraran.
Poetas perdidos en sus mentes,
agotados y apasionados.
Poetas que no se hacen llamar poetas.
Cantautores, y músicos del populacho.
Aquel que vende su talento,
y el que muere en las paredes.
¿Quien de todos soy yo?
Algunos matan poetas y poemas,
en sus mismas letras,
y se tragan sus palabras,
y sus rostros son perjurías.
Otros deambulan hasta matarse.
Literalmente caen en vacíos.
Desaparecen, y se olvidan.
Una vez muertos, se vende su obra a buen precio.
Que dichoso seria, si las ganancias fueran a sus manos.
No solo esto pasa en la poesía.
¿Pero de que estoy hablando?
Me digo a mi estas cosas,
Te dejo leer mis pensamientos.
No hago mas que ello.
La poesía es bella,
puede lograr mucho.
Sus versos ganan mundos
y universos.
Sus estrofas tiñen el mundo
al tono que le de la gana.
El poeta pinta palabras.
En tu rostro, en tu boca.
En tus ojos, en tu espalda.
En las flores, y en la muerte.
El poeta es un pisapapeles,
que se deja y se aburre.
Eso es todo. Y
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