Un inocente pecador.
Un desterrado de su mundo
que anda de luz a sombra,
y vuelve a saltar al margen.
Soy tantas mascaras,
que se me han caído todas.
¿Y ahora donde esconder
aquella Verdad que mi rostro
no puede ocultar por si?
Soy mas imágenes que sonidos,
y soy palabras que resuenan, y no hacen.
Un eco, y nada mas.
Mas tengo ante mis pies, autoridad.
Se va asomando un futuro, que de mi no depende.
Soy uno de tantos, creyendo que se puede
controlar mi alrededor.
Mas las bofetadas y arranques de mascaras,
y las veces que mi cuello
se ha visto aprisionado,
han torcido aquella débil pared imaginaria.
Escoger un sitio
un solo sitio, y allí plantarme.
Es fácil, y es difícil.
¿Voluntad, o locura?
Mi poesía esta cambiando,
Las palabras tienen otra oscuridad.
Una que es como un tejido.
Un entre trazado de hilos y puntadas.
Un escaparate en desorden.
Debo tomar la espada y
al campo salir,
Ya debería haber dicho adiós.
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