martes, 29 de marzo de 2016

Al campo un día ire

Un momento es mirar.
Luego das vuelta, y todo gira.

La vida se hace sola, se edifica.
Dios le da empujones, a su manera.

Y si en sus manos estas,
aun en la torpeza subes de a poco.

Planear es humano.
Mas la realidad se sobrepone.

En la confianza y temor
el Universo se hace pequeño.

Los monstruos de la niñes,
corren, pues temen aun mas.

Ven venir algo mas allá de sus manos.
Algo que puede pisarlos sin mirarlos.

No es algo que enfrentar.
Es inmenso. Enorme. Mucho.

Mis manos sangran
y sudan, y de lágrimas
llenas están.

Mis ojos cansados.
mi boca exhausta.

No se a donde voy realmente.
Solo supongo cosas y me encamino.
por la senda difícil, o por la imposible,
pero increíblemente... avanzo.

Pues hay una palabra,
del que no puede mentir.

Una palabra ya es promesa.
Y es un deber cumplir.

Quiera Dios que cumpla
y evolucione a lo que debía ser
hace ya tiempo, en poco, o en
lo que deba ser.

Algún día mis pies
pisaran tierras ajenas, lejanas.

Y daré saltos.
El mundo no me vera venir.

Pero no es por mi,

Y me verán un día.
Y ese día sera mi juicio.

Y yo pregunto...

¿Seré digno de ser encontrado Culpable?

Dios me libre de ser absuelto.

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