miércoles, 9 de marzo de 2016

El centro de un caos

Leyendo entradas de una persona que admiro, y que siempre me causa conmoción con sus palabras, mi mente se volcó a pensar un poco en esos puntos de vista que olvido casi siempre. 

Es difícil definirse uno mismo. a veces es fácil, pero casi todo el tiempo, es luchar dentro de la mente, y dentro del corazón, solos.

Busco tantas y tantas palabras, y me seco. y nada hay que pueda usar para expresar mi exacta emoción del momento. No se si realmente soy alguien excepcional, o solo alguien muy común.
Carecedor de importantisimos valores y aptitudes. no puedo dejar de ver estas faltas en mi.

Pero cierto, he de reconocer, aunque mirándome a los ojos, no me guste decirme esto: hay cosas buenas en mi. He conocido personalidades que creo, pueden darme un cierto orgullo. Aquí mismo, en este sentimiento, suele aparecer uno contrario instantáneo.

Me gustaría alguna vez prestarle mi mente y mi corazón, alguna vez a alguien, para que pueda ver y sentir mi mundo, y luego decirme su juicio sobre él. Dios me mira, y me juzga. Pero me tiene paciencia y amor, a pesar de barbaridades que escondo (pero a veces surgen a la superficie).

Necesito hablar de otra manera. No puedo usar palabras claras y directas. Ademas, ¡¿donde hallarlas?!

¿Hay alguna formula que todos tengan preconcebida en sus vidas, que les da aquella "x" en milésimas, para responder las infinitas preguntas que absorben el tiempo y el espacio de la vida de uno?

A veces, siento que todos evitan darme algo que por derecho, debería tener también. 
Después pienso: No deben saber como dármelo, tal ves.

O simplemente, No es para mi. O solo imagino cosas, otra vez.

Es hora de quemar papeles con mi poesía, y explotar en versos de incertidumbre. Pues aunque lo olvide, mi mente sigue siendo lo que era y nunca, pero siempre, fue.  Ambigüedad.

Perdonen tanta repetición y desvarío. Puede que sea border-line, o simplemente, sea un idiota.

Gracias. 

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