viernes, 27 de mayo de 2016

La bufanda al cuello



Es un poco inquietante,
como un momento que asolaba
la mente y corazón...

se ha vuelto para mi una sonrisa
que ilumina ahora este rostro
anegado.

Miré, por esta vez,
a un lugar distinto,
en vez de caerme por el
precipicio incipiente a su lado.

Y, la risa en instantes
me ha dado algo mas que pensar.
Una alegría que tiñe ese gris
tan aburrido.

Que sea mi noche
amarilla y anaranjada.
Que salten los inviernos
con copos de nieve
sobre mis manos,
y se haga ahora mismo
un divertido placer
sencillo.

Me pondré ahora esta bufanda
que tanto me aloca.
Me deja ver algo que me gusta
de mi mismo,
y es que esta lana
me satisface ese entrever
veraniego donde el frío busca
gobernar cada tarde.

La rima se me escapa,
pero solo me pararé y reiré
esta vez.

Gracias al Maestro,
por supuesto.
Que cambio mi rostro
en un maravilloso
obsequio ante este espejo
añejado.

Otoño, insisteme con esas
hojas secas quebradizas.
Abrigado sonreiré pisando
los despojos de tu verano y
primavera abandonados.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario