De cuando en cuando,
me lanzo a golpear
murallas altas y fuertes.
De cuando en cuando,
contra ellas me estrello.
Y las luces se me vuelven
una fuerte oscuridad.
De cuando en cuando,
las derribo con un poder
que no es hallado en mi,
De cuando en cuando,
caigo arrodillado,
para pedir el don que me
hace falta.
Y entonces,
esa muralla se cae
por si sola,
y puedo ver mas alla.
Puedo ver, que soy
más, porque Dios
estuvo conmigo
y no se detuvo
al pedirle que sea
mi respaldo y ayuda,
con todo el corazón.
He de caer entonces,
para dar gracias al Santo.
Eternamente daré loor
a su perfecta
majestad.
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