viernes, 27 de mayo de 2016

La bufanda al cuello



Es un poco inquietante,
como un momento que asolaba
la mente y corazón...

se ha vuelto para mi una sonrisa
que ilumina ahora este rostro
anegado.

Miré, por esta vez,
a un lugar distinto,
en vez de caerme por el
precipicio incipiente a su lado.

Y, la risa en instantes
me ha dado algo mas que pensar.
Una alegría que tiñe ese gris
tan aburrido.

Que sea mi noche
amarilla y anaranjada.
Que salten los inviernos
con copos de nieve
sobre mis manos,
y se haga ahora mismo
un divertido placer
sencillo.

Me pondré ahora esta bufanda
que tanto me aloca.
Me deja ver algo que me gusta
de mi mismo,
y es que esta lana
me satisface ese entrever
veraniego donde el frío busca
gobernar cada tarde.

La rima se me escapa,
pero solo me pararé y reiré
esta vez.

Gracias al Maestro,
por supuesto.
Que cambio mi rostro
en un maravilloso
obsequio ante este espejo
añejado.

Otoño, insisteme con esas
hojas secas quebradizas.
Abrigado sonreiré pisando
los despojos de tu verano y
primavera abandonados.




De cuando en cuando

De cuando en cuando,
me lanzo a golpear
murallas altas y fuertes.

De cuando en cuando,
contra ellas me estrello.
Y las luces se me vuelven
una fuerte oscuridad.

De cuando en cuando,
las derribo con un poder
que no es hallado en mi,

De cuando en cuando,
caigo arrodillado,
para pedir el don que me
hace falta.

Y entonces,
esa muralla se cae
por si sola,
y puedo ver mas alla.

Puedo ver, que soy
más, porque Dios
estuvo conmigo
y no se detuvo
al pedirle que sea
mi respaldo y ayuda,
con todo el corazón.

He de caer entonces,
para dar gracias al Santo.
Eternamente daré loor
a su perfecta
majestad.


El Pan de Vida

Mientras la luna sucumbía
ante la luz del día soleado,
yo me derramaba en mi agotamiento
y el hambre me amargaba.

Intente buscar alimento
en cada despensa,
y en cada tienda que
me alcanzara lo que gano
día a día trabajando.

Mas aunque me agolpara
de panes y otros bocadillos,
y me bebiera hasta la ultima gota
del alcohol hallado,
no saciaba yo mi sed.

Atragantado con mis penas,
me deshice de mi mismo.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 

El cielo nocturno se fue por fin,
y la tormenta tuvo que huir por
la izquierda.

Llego la mano redentora
hasta mi lugar,
y con entendimiento
me levanto de mi deshonra.

Me abrazo en un amor
que no puedo aun hoy explicar.
En sus manos puedo admitir
que el hambre fue desapareciendo,
y allí hallé el pan de la verdad.

Ese alimento
que no se acaba,
y que sacia hasta la mayor
ansiedad imaginable.

Hoy estoy mirando un
cielo claro y perfecto,
Decorado con los reflejos
de su gran amor y pasión.

Pues en cada detalle
aquel Señor es magistral.

No dejara pasar ni un 
solo dolor ni queja.
A cada uno de ellos
atacara con su perdón
inagotable.

Esto es realidad no solo para mi.
Mi hermano, aquel perdón puede
llegar hasta tu puerta y darte
algo que no podrás jamas 
comparar.

Cuando quieras, puedes recibirlo.
Él te esperará.


jueves, 26 de mayo de 2016

Claroscuro



Un oscuro profundo
entre claridades nítidas
y absolutas.

Una lluvia que no
moja mis ambientes.
Me seca el espejo
y me devuelve lo perdido.

Una gota entre mis ojos.
Puedo oler por encima
de lo digital,
aquel aroma tan intenso.

Me voy al campo
de las flores blancas,
a cosechar un negro
que me deje sin pensar.

Estoy enamorado
una vez mas
de algo tan cliché.

Mas soy nueva forma
en este espacio
tan ambiguo.


Rosedal



Entre mis rodillas
el necesitado
color de las rosas
me dice que deje
atrás lo rojo y lo violeta.

Quiero ver un amanecer
que sea distinto.
Quiero perderme entre
lo verde de la vida,
y ser manantial
de un tono que no se asemeje
a nada mas que lo que soy
yo mismo.

Aunque quiero evolucionar.
Ser palabras de distintos aromas.
Parecido a un pétalo que vuela
y se marchita,
pero que a la siguiente tarde
nace nuevamente como un brote
entre los muñones
de fénix que han quedado.

No se si este poema valga algo.
Solo estoy buscando
decir tantas cosas para
perder mi tiempo
en este rosedal
de perfume negro y blanco.

 

Otro día

Estoy pensando un poco.
No se en que enfocarme esta vez.
Generalmente escribo el titulo
después. Mas hoy fue antes.

Busco palabras entre mis
pensamientos.
Abro este diccionario polvoriento
que guardo en los cajones
de mi mente.

Busco entre sus paginas
según su orden alfabético.

Pero... ¡¿Quien desordeno todo esto?!

No fui mas que yo mismo.
Pues no he siquiera intentado
en primer lugar darle un sentido.
Las palabras las agolpo de manera perezosa.
Donde les toca, allí se imprimen.

Es por tanto difícil hallar
aquellas palabras necesarias.
Solo me queda ir tanteando
entre las muchas hojas que aprendí
hasta hoy.

Así es la rutina
de un escritor
un poco raro.

miércoles, 25 de mayo de 2016

No dice nada


¿Podrías prestarme un lugar en tus ojos?

Tengo que implantarte un momento
y un tiempo.
Una sensación que desconozco.
Y mas aun tu.

Te miraré directo.
Y no temblaré.

Mas escapare por otra parte.
y no me veras.
Pues te has hecho enemigo
de ser atento
a lo que mas cerca tienes.

Y yo voy a un rincón oscuro
donde la noche precisa
de mi luz.

Escribiré allí entre las
estrellas.
Veinte poemas o mas.
No dirán nada, como este.
Solo la harán pensar. 

Y la noche huirá al día
de mañana.