Un viento asolador
Que derriba las ventanas
Y puertas de mi fortaleza
Ha huracanado dentro
de los muros de mi soledad.
Me ha tomado de rehen
Y me lastima con aullidos.
Trae consigo bestias que rugen
Con avaricia y maldad.
Y me rasgan en la piel con
Su tenacidad.
Dragones de la oscuridad.
Sembrados los deshechos
De las pestilencias.
La cosecha es dolor y cansancio.
Mi pie abatido por las sombras.
Es el principe que golpea con
Su espada de Leon rugiente.
Y caido. Entre mis restos
Y mi sangre. Me debato en
Tan solo respirar un poco mas.
Malherido estoy a sus pies.
Sin escudo que me esconda.
Ni flechas que me salven.
Mas la luz de La Promesa Verdadera.
Esta atenta a cada paso y movimiento
Y en los susurros bajos escucha
Cada alardeo y engaño.
Se levanta tan solo su mano,
Y el ejercito del Glorioso desciende
Con Poder.
Su llama de fuego Santo arde
En los yelmos, las espadas y armaduras.
La pequeña serpiente huye con temor. Pues es sabia en reconocer que su mano no
Puede avanzar ya mas.
La derrota es su lugar.
El Jefe Supremo es quien tomo
Mis heridas. Y las ha reconstruido.
Con martillo. Con fuego. Con labor de maestria. Ensamblado soy delante de su faz.
Nuevamente preparado para batallar.
Con escudo resplandeciente me sostengo ahora.
Pues el Lider de Ejercitos me respalda
Y me comanda a su voz.
No deja Dios soldado maltrecho. Defiende al debil que ha caido. Y lo hace mas fuerte que su enemigo. Aunque sus pies hallan dormido en plena lucha.
Loor dará finalmente mi voz
Al Campeon de las Glorias
Verdaderas. Al Redimidor de mi fortaleza. Y Rey de los Ejercitos y Pueblos Santos.
Que derriba las ventanas
Y puertas de mi fortaleza
Ha huracanado dentro
de los muros de mi soledad.
Me ha tomado de rehen
Y me lastima con aullidos.
Trae consigo bestias que rugen
Con avaricia y maldad.
Y me rasgan en la piel con
Su tenacidad.
Dragones de la oscuridad.
Sembrados los deshechos
De las pestilencias.
La cosecha es dolor y cansancio.
Mi pie abatido por las sombras.
Es el principe que golpea con
Su espada de Leon rugiente.
Y caido. Entre mis restos
Y mi sangre. Me debato en
Tan solo respirar un poco mas.
Malherido estoy a sus pies.
Sin escudo que me esconda.
Ni flechas que me salven.
Mas la luz de La Promesa Verdadera.
Esta atenta a cada paso y movimiento
Y en los susurros bajos escucha
Cada alardeo y engaño.
Se levanta tan solo su mano,
Y el ejercito del Glorioso desciende
Con Poder.
Su llama de fuego Santo arde
En los yelmos, las espadas y armaduras.
La pequeña serpiente huye con temor. Pues es sabia en reconocer que su mano no
Puede avanzar ya mas.
La derrota es su lugar.
El Jefe Supremo es quien tomo
Mis heridas. Y las ha reconstruido.
Con martillo. Con fuego. Con labor de maestria. Ensamblado soy delante de su faz.
Nuevamente preparado para batallar.
Con escudo resplandeciente me sostengo ahora.
Pues el Lider de Ejercitos me respalda
Y me comanda a su voz.
No deja Dios soldado maltrecho. Defiende al debil que ha caido. Y lo hace mas fuerte que su enemigo. Aunque sus pies hallan dormido en plena lucha.
Loor dará finalmente mi voz
Al Campeon de las Glorias
Verdaderas. Al Redimidor de mi fortaleza. Y Rey de los Ejercitos y Pueblos Santos.
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